El ateismo

El ateismo es laforma de pensar sin dioses.

viernes, marzo 31, 2006

¡EL ATEÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN!

De todas las proposiciones absurdas hechas por las personas religiosas, la idea de que el ateísmo es una religión tal vez sea la más descabellada. Que semejante idea pudiera siquiera entrar en sus cabezas es un monumento al pensamiento confuso.

Concedamos que no todas las religiones del mundo tienen creencias teístas. Muchas ramas del Budismo, por ejemplo, son no-teístas. Sin embargo, esto no implica que un budista sea un ateo. Lo que hace que el Budismo, el Islam, el Cristianismo, el Taoísmo, el Jainismo, el Hinduismo y todas las otras caigan en la categoría de religiones es el hecho de que todas ellas ponen el misticismo por encima de la razón y todas ellas son, en consecuencia, fundamentalmente anti-vida. Todas estas religiones enseñan que esta existencia terrena es miserable, y todas buscan algún modo de escapar de ella. Todas las religiones tienen la misma premisa subyacente: evitar la realidad de la existencia terrenal y "ponerse a mano" con algún dominio sobrenatural, sea éste Dios, el Nirvana o "la unicidad del universo". La religión funciona así como un mecanismo de escape, y sus adherentes intentan escapar de la realidad en vez de enfrentarla cara a cara.

El Oxford American Dictionary define la religión en tres formas:

  1. "Creencia en la existencia de un poder sobrenatural y sagrado". Como se argumentó más arriba, la mayoría de los académicos encontrarían esta definición, en y por sí misma, demasiado restrictiva; pero podemos decir con seguridad que sin algún aspecto de lo sobrenatural y/o místico en el pensamiento de alguien, éste no es religioso. El ateísmo se abstiene de todos los aspectos del misticismo y del supernaturalismo; los ateos no se retiran a un mundo fantástico de su propia creación.
  2. "Un sistema particular de fe o veneración". Los ateos no tienen fe, y no respetan ninguna forma de fe, reconociendo en cambio la primacía de la razón como su método de comprender la realidad. Los ateos reconocen que la fe es una respuesta evasiva que las personas religiosas lanzan a los escépticos cuando sus argumentos racionales les fallan. La fe es una pantalla de humo tras la cual el creyente trata de esconderse, en la fútil esperanza de que la palabra "fe" dará, de alguna manera, respetabilidad y legitimidad intelectual a una posición de otro modo indefendible. La veneración puede ser vista como la expresión externa de la religiosidad. Las religiones incorporan varios factores en sus sistemas de creencias. Éstos incluyen los mitos (leyendas y folklore de origen antiguo), comportamientos rituales (como la Eucaristía o la peregrinación musulmana a La Meca), misticismo (visión mágica de la realidad), y experiencias personales o convicciones que no se basan en la razón. Quítese alguno de estos factores, y no habrá más religión. Todos estos elementos definitorios de la religión están ausentes del ateísmo. No hay elementos místicos, no hay rituales, ni "revelaciones" místicas, ni supernaturalismo, ni sacerdotes, ni oraciones, ni lugares sagrados ni, lo más importante de todo, dogmas.
  3. "Algo que se compara con la fe religiosa como una influencia que controla la vida de una persona, p.ej. ‘el fútbol es su religión’". Esta tercera acepción no es una definición en absoluto; es una comparación. En la definición del diccionario, el fútbol es como una religión, pero sólo en el sentido del fanatismo. Esto difícilmente puede ser favorable para la religión. No hace falta insistir en este punto; los diarios están llenos de las hazañas de los fanáticos religiosos.

Algunos partidarios de la religión afirman que el ateísmo es una religión porque los ateos tratan con, y se interesan en, la religión. Esto es un absurdo patente; llamar religiosa a una persona atea porque trata con la religión es como llamar incendiario a un bombero porque trata con el fuego. El ateo es, o debería ser, una persona con la autoconfianza y la habilidad de pensar libremente, sin la muleta irreflexiva de la superstición religiosa. Los ateos se involucran en los problemas de este mundo, no en formas de congraciarse con alguna deidad imaginaria en un más allá imaginario. Los ateos ven que muchos de los problemas del mundo surgen de la misma fuente: las irracionalidades e inmoralidades de la religión.

Además, los ateos encuentran que las costumbres y prácticas religiosas son bárbaras y degradantes. Son bárbaras porque representan los últimos vestigios de primitivismo en la raza humana; para dar un solo ejemplo, la Eucaristía es simplemente una versión actualizada de los antiguos rituales religiosos caníbales en que se comía al dios. Son degradantes porque ponen a los humanos de rodillas, mirando temerosos a una aparición de pesadilla que existe sólo en sus mentes. El ateísmo pone a las personas de nuevo en pie y les restaura su dignidad.

El ateísmo, basado en la razón, es una visión positiva y que afirma la vida. Por contraste, las religiones, ya que ellas (al menos en sus escritos sagrados) denigran nuestra existencia terrenal, son filosofías de muerte. En ningún lugar se ilustra mejor este punto que en el Cristianismo; toda su filosofía se basa en el odio hacia esta vida, y cualquier sistema que enseñe que esta vida no es más que un campo de pruebas para la dicha eterna es una filosofía de muerte.

Cualquiera que afirme que el ateísmo es una religión es completamente ignorante respecto de los principios básicos de lo que en realidad es el ateísmo (y la religión). Para el cristiano, todo ateo es una amenaza porque la existencia continua de no cristianos prueba que el sistema cristiano carece de méritos y que la gente puede existir y prosperar libre del dogma religioso. El Nuevo Testamento insiste en que los cristianos salgan y conviertan al mundo, y la existencia de aunque sea un solo ateo prueba que su supuestamente todopoderoso Dios no fue capaz de convencer a todos. Tales creyentes también se muestran reacios a entender el hecho de que las personas que están en desacuerdo con ellos en torno a la existencia de los dioses pueden vivir, y de hecho viven, vidas moralmente decentes.

En este punto, los cristianos honestos deberían reconocer la necesidad de reexaminar los principios de su fe. Pero raramente tienen la honestidad y la integridad para hacer tal cosa. Exasperados y sin saber qué hacer para explicarse cómo pudieron equivocarse, atacan a los ateos. Intentan darle la vuelta a la situación proyectando sus dogmas en los ateos. Insisten en que los ateos tienen fe, o en que Robert G. Ingersoll es su "dios", o que el ateísmo es una religión, o que el objeto de la veneración atea es la humanidad en lugar de un dios. Sin embargo, éstas son simplemente reacciones reflejas sin base en los hechos. Es triste que las mentes que producen tales estupideces estén tan cerradas que no puedan concebir nada que esté libre de religión.

Inclusive han llegado a argumentar que, como los ateos no veneran a su dios, ¡entonces veneran la "no-existencia"! Esto también es contrario a la verdad. Es el teísta el que venera la nada, aunque obviamente insiste en que su dios sí existe de hecho. Sólo mírese la forma en que se engañan a sí mismos: le hablan a un dios que nunca les contesta; se privan e incluso se dañan a sí mismos tratando de alcanzar un "estado superior del ser" mediante el ascetismo; lamentan su existencia al tiempo que glorifican su muerte; escuchan a predicadores que no han progresado intelectualmente más allá de las Edades Oscuras que con tanta nostalgia quisieran hacer volver; y ven imágenes de sus iconos en árboles, ventanas ¡y hasta en tortillas! Y, como si no fuera suficiente, insisten en que las personas racionales respeten sus creencias.

Los ateos no tomarán parte alguna en este contrasentido. Reconocen que el mundo religioso es un mundo de fantasía, y que la creencia religiosa es una forma de enfermedad mental que no debería tener lugar en una mente racional. El ateísmo, lejos de ser una religión, es su exacto opuesto. Los ateos reconocen que si ha de haber un "paraíso", debe ser hecho ahora, aquí en la tierra, en esta vida. Y que somos nosotros los que debemos hacerlo.

En realidad, es una victoria para los ateos cuando los creyentes llaman religión al ateísmo; al hacerlo así, los creyentes admiten, al menos tácitamente, ¡que la palabra "religión" se ha desacreditado tanto que incluso ellos la usan como epíteto!



Por Jon Nelson – Atheists United.

http://www.atheistsunited.org/html/pamphlets/Nelson/

jueves, marzo 30, 2006

Ateismo

Origen del Ateísmo.

La palabra "ateo" evoca una multitud de imágenes en las mentes de los estadounidenses, desde lo valiente hasta lo horrible. De hecho, este término es uno de los más malinterpretados de la lengua inglesa. La etimología de la palabra revela exactamente lo que significa para los ateos mismos, y son los ateos quienes deben saber mejor lo que esta palabra significa.

La palabra "ateo" se deriva del griego "teísmo", que es creencia en un dios o en varios, y "a", que significa "sin". Así, los ateos son personas que carecen de una creencia en un dios o en varios. Contrariamente a la creencia común y a algunos diccionarios antiguos, la gran mayoría de los ateos NO niega absolutamente la extremadamente pequeña posibilidad de Dios. Para negar a Dios categóricamente, un ateo tendría que saber todas las posibles definiciones de Dios, examinarlas todas, y encontrarlas a todas lógicamente auto contradictorias o falsas, y entonces rechazarlas todas. Hacer todo esto requeriría que el ateo fuera omnisciente. Además, los ateos se rehúsan a dar el "salto de fe" desde la evidencia hasta una conclusión que la evidencia no amerita. Los ateos dejan ese error lógico para los teístas. Como los ateos no pueden negar a dios lógicamente, no lo hacen. Cualquiera que diga que los ateos hacen una declaración global tan simplista sencillamente no está familiarizado con la literatura del ateísmo.

Círculos Cuadrados.

¿De dónde vino esta confusión? Primero, hasta hace poco las únicas personas que hablaban en público sobre el ateísmo eran clérigos. Mas allá de este poco afortunado hecho, existe la idea de que uno puede negar la existencia de un dios específicamente definido si la definición de tal dios lleva a una auto contradicción lógica. Por supuesto, lo único que significa tal auto contradicción es que un dios determinado no puede existir, tal como no puede existir un círculo cuadrado, porque las cosas lógicamente auto contradictorias por definición no pueden existir.

Bien, entonces los ateos son personas que carecen de una creencia en uno o varios dioses. ¿Qué significa esto? Bueno, significa que los ateos han adoptado tal postura porque se dan cuenta de que la carga de la prueba acerca de si algo es lógicamente cierto siempre descansa sobre los hombros de la persona que lo afirma como cierto. De modo que el teísta que afirma que Dios existe está obligado a demostrar esa postura. Esto se hace ofreciendo "pruebas" físicas o lógicas y tratando de llegar a una conclusión lógicamente convincente. Cuando el ateo le pide al teísta que presente su evidencia, la evidencia es insuficiente para concluir que existe un dios, sin importar cómo se defina "dios". Casi todos los filósofos admiten esta realidad.

Fe contra Experiencia.

El teísta, sin embargo, tiene una "salida". El teísta dice que aun cuando no haya pruebas lógicas (racionales) a favor de la existencia de un dios, no obstante uno debería aún aceptar la idea de un dios en base a la fe. La fe es básicamente creer algo sin evidencia adecuada ¡porque uno quiere creerla! Los ateos se rehúsan a dar este "salto de fe" o creer cualquier cosa por fe, pues entienden que hacerlo sería simplemente mentirse a uno mismo. Los ateos y la mayoría de las demás personas consideran que la mentira es inmoral. Adicionalmente, la religión es la única área que se basa en el concepto de fe. Es cierto que a menudo usamos descuidadamente la palabra "fe" cuando lo que en realidad queremos decir es "confianza basada en la experiencia". Por ejemplo, cuando llegamos a un semáforo con luz roja de alto, nos detenemos y esperamos a que se ponga en verde. No tenemos fe en que se pondrá en verde, sino que tenemos confianza en que ocurrirá, basada en nuestras experiencias pasadas con la luz roja del semáforo. Sabemos que 999 de cada 1000 veces, la luz roja se pasará al verde. Si nunca hemos visto antes una luz roja, no sabríamos qué hacer la primera vez que nos la encontráramos. Si nos detuviéramos y esperáramos que se pusiera en verde sin antes haber visto jamás un semáforo en rojo, entonces estaríamos actuando en base a la fe.

La fe también sufre de muchos problemas adicionales. El conocimiento se adquiere mediante la razón y nunca mediante la fe. El conocimiento requiere de hechos, verificación independiente de los hechos, y una amplia aceptación final de los mismos. La fe no proporciona un método para obtener hechos o verificarlos. En cambio, la fe es puro deseo fantasioso; deseamos que algo sea de tal manera, aunque no podamos probar su veracidad racionalmente, así que lo creemos de todos modos.

Falta de evidencia.

El ateo, por supuesto, permanece abierto a cualquier prueba adicional o evidencia que el teísta pueda ofrecer. Si alguno de sus argumentos resulta convincente, el ateo lo aceptará. Mientras tanto, el ateo vive su vida sin dios, o como si no hubiera dioses. Aunque el ateo no dice dogmáticamente que no es posible ningún dios, el ateo piensa que es sumamente improbable que exista alguno. Después de todo, los creyentes han estado ofreciendo supuestas "pruebas" a favor de la existencia de Dios durante más de mil años, y todas esas pruebas han fracasado ante el análisis lógico. Es bastante improbable (aunque ciertamente, remotamente posible) que alguien presente nuevas pruebas válidas en el futuro.

Una vez que el ateo ha barrido toda la "basura teológica", ¿qué queda? ¿Hay alguna razón para existir? ¡Por supuesto! Los ateos sabemos que la humanidad debe enfrentar muchos problemas difíciles. Sin un dios, los seres humanos somos la única fuente de las soluciones. Esta Tierra es nuestro hogar y es el único que tenemos. Las generaciones pasadas han dedicado sus vidas a mejorar las condiciones de vida aquí en la tierra. Los seres humanos actuales continuamos en esta empresa a favor de nosotros mismos y de las generaciones futuras. Por lo tanto, los ateos sentimos que el "propósito" de la vida es hacer feliz a la gente y dejar el mundo en mejores condiciones que cuando aparecimos en él. Algunas personas llaman "humanismo" a este modo de vida. Los ateos lo hacen alimentando a los hambrientos, vistiendo a los desnudos, mejorando la salud, etc. Cada persona puede ayudar hasta el límite de sus capacidades. Nos hacemos felices haciendo felices a otras personas.

Pues muy bien, digas tal vez; pero ¿cómo puedes saber que esto sirve como motivación para todos? ¿No hay personas que necesitan sentir que hay vida después de la muerte, o que hay un dios cuidándolos? Los ateos replican que si tú necesitas de la religión, y si esas creencias te hacen feliz, entonces puedes ser creyente. Los ateos están a favor de la total libertad religiosa. De todos los grupos, nosotros hemos estado entre los más perseguidos por nuestras posturas, así que nosotros, más que todos los demás grupos, comprendemos la importancia de la libertad de religión (¡y la de no religión!) para todos. Por supuesto, la auténtica libertad religiosa implica el derecho a no creer así como el de creer. Los ateos, claro, piensan que es mucho mejor creer sólo lo que es cierto., pero la gente tiene el derecho de creer en lo que sea, cierto o falso.

¿Qué quieren los ateos?

Bueno, no queremos más que nos dejen en paz y vernos libres de persecuciones y acoso. Queremos ser capaces de decir en público que somos ateos, sin temor a represalias económicas o sociales. Queremos ser libres de distribuir nuestra literatura del mismo modo que las religiones distribuyen la suya. Queremos la misma clase de respeto que da el gobierno a las religiones. Queremos el mismo acceso a los medios masivos de comunicación que tienen las religiones. No queremos ni más ni menos que aquello a lo que tiene derecho cualquier grupo, en una sociedad que se enorgullece de su libertad religiosa y su pluralismo.

Si estás de acuerdo en que lo que decimos tiene sentido, te damos la bienvenida a unirte a Atheists United (Ateos Unidos) en busca de compañerismo, educación y la interminable lucha a favor de la separación entre iglesias y estado.

Por: Dr. Gordon Stein, Atheists United

El simbolo ateo y su hitoria


El símbololo ateo es creación de la Union de Siberateos posiblemente la comunidad atea mas importante de habla hispana...


Es importante que todos intentemos difundir este símbolo todo lo que podamos, incluso entre los no creyentes. Creemos que lo importante no es el símbolo en sí, sino lo que representa: por fin algo que identifica el ateísmo como grupo ideológico, después de tantos y tantos siglos de persecución. Seguramente estarás pensando en los defectos del símbolo, en que quizás hubiera sido mejor si tuviera esto aquí y esto allá, en que quizás tú lo hubieras hecho de otra forma, etc. Por favor, te rogamos que te olvides de ello y hagas un esfuerzo por aceptarlo y difundirlo para que al fin podamos gozar de algo que nos identifique como ateos. Recuerda que lo importante no es el símbolo, sino las antiguas ideas que representa: el ateísmo, pensamiento racional supremo del ser humano al atreverse a negar la existencia de los dioses.

datos del símbolo
  • Autor: Norberto Mollo, Verano de 1999
  • Retomado por: Kafún, Verano del 2000
  • Explicación (Kafún, Agosto 2000, lista cyberateos):¿Por qué me gusta este símbolo?
    • Es sencillo
    • Original